16 nov 2009

Tengo tanto que aprender…


Jorge Zamora Rangel

Hoy me desperté con ganas de escribir un nuevo artículo ya que tenía varias ideas frescas de anteriores días pero aun así no conseguía tener aun una idea fija que un tema para mi artículo.

Durante todo el día me la pase filosofando y buscando la manera de unir mis ideas dispersas como las perlas rodando en el suelo de un collar que de forma repentina se rompe.

Busque en internet algunos videos de motivación personal para encontrar algún tema interesante y realmente no pude encontrar nada, eso me sorprendió realmente no sé si fue por el hecho de que tal vez no le puse la atención suficiente o si fue por alguna rebeldía de decir que eso ya lo sabía.

En la tarde mientras caminaba observe que un niño estaba jugando en la tierra se estaba divirtiendo mucho, entonces vi que le pico una hormiga y el niño inicio a llamar a su mamá llorando, seguí con atención mirándolo cuando su mamá lo consolaba. De repente el niño dejo de llorar y se alejo de la madre, entonces de manera increíble siguió jugando en el mismo arenero.

Me sorprendí muchísimo al ver esas imágenes, vi como un niño a pesar de ver sido víctima de un problema y del dolor, lo olvido de forma casi inmediata y siguió tranquilamente jugando y disfrutando su vida.

Ese pequeño niño me recordó a mi mismo que a pesar de las circunstancias uno tiene que dejar el pasado donde tiene que estar ósea en el pasado.

Los invito a que mantengamos a nuestros ojos bien abiertos ya que estos son las ventanas del alma y de manera humilde llegaremos a recibir estas enseñanzas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario